EL FESTIVAL

« Conversaciones ficticias / Encuentros de Literatura Iberoamericana en Paris » 

es un festival consagrado a las literaturas de América Latina, Portugal y España. Durante el ciclo, el público francés conocerá de primera mano la mejor literatura escrita en castellano y portugués, hecha por escritores de generaciones y estilos dispares que son, o serán, una referencia de las letras mundiales. 

 

El proyecto desea expandir los límites de la conferencia tradicional hacia el terreno de la creación literaria. Para lograrlo se establecerá un diálogo con un escritor a partir de un cuestionario elaborado con preguntas que él mismo formuló a personajes de sus obras.

 

Un ejercicio de apropiacionismo literario que provoca la desaparición de la figura del entrevistador —como sujeto que emite opiniones propias—, facilitando así la conversación directa entre el escritor y su obra. Una confrontación dialéctica de la que surgirá un nuevo relato, esta vez fundamentado en la palabra hablada. Un gesto que busca provocar pensamiento escénico, lejos de las intenciones periodísticas habituales.

 

Mecánica del acto

Las conversaciones estarán articuladas a partir de un cuestionario-guión elaborado con preguntas sacadas de las obras de los autores. La charla será improvisada: en función de las respuestas del escritor se escogerá una u otra pregunta para provocar que el relato avance.

 

El rol del “entrevistador” será el de un mediador entre el autor y su obra, estando siempre dispuesto a colaborar en la construcción del relato; para ayudar, si es preciso, al escritor a cambiar de tema, o el tono de la charla, mediante otra nueva pregunta que haga fluir el relato: una suerte de escritura escénica en donde la dramaturgia se hilvana en directo. Sin ensayos, sin posibilidad de error.

 

La voz del autor arrojada a escena para tornarla pública y convertirla en algo tangible, y a su vez, al exponerla sin pudor, descubrirla como algo extremamente frágil, susceptible de enmudecer y perderse. Una praxis que revela la esencia misma de la escritura como desprendimiento de uno mismo. Y el público es quien refleja, y provoca, esa visión insólita: el escritor confrontado a sí mismo en el justo instante de su enjuiciamiento.